Semana santa: crónica de las 7 iglesias

Jueves. 3 de la tarde. Lugar: las calles del centro de Lima. Se iniciaba la semana santa, al igual que los feriados en todo el Perú. Era momento de recorrer las 7 iglesias, como nuestra larga tradición católica lo indica, incluso para los “no creyentes”, quienes admiraban el fervor limeño.

El centro de Lima estaba abarrotado de gente, y aunque era un poco difícil transitar, eso forma parte de la tradición. Caminando y fotografiando la ciudad desde la Plaza San Martín hasta la Plaza de Armas, Paradero 20 hizo su primera parada en la Iglesia La Merced. Es increíble pensar que ese frontis tallado en granito se terminó en el siglo XVI, que cada detalle que ahora vemos, había sido hecho gracias a la orden de los mercedarios. Al ingresar su estilo barroco deslumbra, las velas en la base de cada altar y las personas arrodilladas rezando nos recuerdan por completo el fervor de la Semana Santa.
Seguimos con nuestro recorrido hasta llegar a la Iglesia San Agustín, que no abrió hasta las 6pm, y cuando volvimos ya estaba llena. Desde temprano, las personas se juntaban en la puerta para hacer sus plegarias.  Una vez dentro, se veía el altar simple y modesto, como contraponiendo lo ostentoso del exterior. A la izquierda, apreciamos un pequeño espacio acondicionado especialmente para Santa Rita de Casia “la patrona de los imposibles”. A la derecha, otro altar con varias imágenes del Cristo crucificado, todas rodeando el sepulcro en su caja de cristal. Antes de irnos, no podiamos olvidar la famosa y aterradora escultura de Baltazar Gavilán, “La Muerte”.
Seguimos por el Jr. Camaná, hasta llegar a la Iglesia Santo Domingo. Desde lejos veíamos su inmensa arquitectura y su repartición en “tres naves”; a la derecha, el convento de los dominicos, con las pinturas que decoran las paredes de sus grandes patios, y el espacio para San Martín de Porres. A la izquierda, la gente aglomerada en la puerta de la Basílica del Rosario. Hay misa,  y la gente aprovecha para pedir por los que más quieren. Los demás notamos el balcón sobre la puerta, con los asientos de madera que quizás es usado por un coro en ocasiones especiales. Las palmas del Domingo de Ramos son más evidentes, pues todos las acercan a las imágenes de San Judas Tadeo y el Niño de la Sabiduría. Al fondo, cerca al altar principal, nos sorprende el cráneo de Santa Rosa de Lima y de San Juan Macías, que acompañan a las reliquias de San Martín de Porres.

Solo faltan tres. Caminamos hacia la Iglesia San Francisco que parece cerrada, pero al instante nos fijamos en una inmensa fila que salía del Santuario de la Virgen del Milagro. Todos esperaban ingresar al templo. Continuamos en la plazuela, mirando cada detalle de la fachada elaborada en piedra. Luego de unos minutos, las puertas se abrieron para dejar pasar a los fieles. Luego las vuelven a cerrar, y dan tiempo para que la cantidad de gente se reduzca. Todos quieren observar con detenimiento ese gran atrio de madera. Los adornos en forma de querubines parecen mirarnos y conocernos.

Los altares con santos y vírgenes se protegen con una reja para evitar cualquier daño. Antes de salir por completo de este conjunto del siglo XVII, el santuario “Nuestra Sra. de la Soledad” llama la atención a pesar de ser pequeño, debido a que complementa perfectamente este gran complejo arquitectónico.
Regresamos. Otra vez, la Plaza de Armas nos sorprende con la multitud. La Catedral está abierta. Son cerca de las 6 y ya empieza a oscurecer. Las luces de la catedral resaltan frente a los limeños que se admiran con esa mezcla del gótico tardío, renacentista y el barroco. Por fuera, las estatuas de los apóstoles y la hornacina central con el Sagrado Corazón de Jesús, resaltan más que nunca con su labrado. Por dentro, cualquiera se queda admirado con los adornos platerescos, las bóvedas y las columnas; todo nos maravilla. El Vía Crucis nos remite al resto de días de esa semana santa, y a las dos iglesias a las que aún no hemos ido.
El día terminó. Continuamos, pero la oscuridad de la noche no nos permite mostrar verdaderamente las 2 iglesias que nos faltan: Las Nazarenas y Santa Rosa. Quedan pendientes en nuestra agenda. Cada una de ellas se vuelve el centro de atención en Octubre y Agosto respectivamente. Ahí estaremos.

Comunicador Social, amante de la música y los videojuegos.

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