NotUrban: Del tren fantasma al tren del tráfico

Hace veintitrés años que los limeños esperan el término de las obras del tren eléctrico. Hoy, se ha retomado las obras, más su construcción no hace más que causar malestar para la mayoría de limeños.

Es bien sabido que el tráfico en Lima se ha convertido en una costumbre, bien sea por las diversas obras paralelas que se construyen, en todos los centros de la capital, o bien sea por la excesiva carrocería existente. Para remediar esto, una promesa de hace veintitrés años vuelve a recobrar vigencia. Alan García en el ochenta iba a traer la “modernidad” con el tren eléctrico, y por la ironía de nuestra política peruviana, él la retoma nuevamente.



A pocas cuadras de “La Bolichera”, cruce de las avenidas Caminos del Inca con Tomás Marsano, se han retomado las obras del tren eléctrico que se extienden hasta el Óvalo Higuereta, una línea recta que llega a un óvalo transformado en una zona comercial. Éste trayecto se ha convertido en el suplicio de los pasajeros, transeúntes, y lugareños de dicho tramo. “Acabo de bajar del carro, ¡veinticinco minutos me ha tomado venir de Bolichera, hasta acá!; antes máximo era diez”, dice un señor de cara sudosa.

Tren del tráfico. El cansancio de un hoy

“¡El tráfico es insoportable!, no hay día que no se escuchen las bocinas de los benditos carros; ¿no sé cuándo acabará esto?”, exclama la señora Berenice que vive a unas casas de dicho óvalo. Mientras el panorama, a las cinco de la tarde, en la avenida Tomás Marsano, pareciere ser una gran playa de estacionamiento, que es envuelta por el ligero esmog que emanan los carros, entre públicos y privados, de todos los tamaños y de todos los colores.

Los buses ya no se preocupan por “atrapar” pasajeros; sino, solo buscan avanzar zampándose en plena pista; todo se resume en una lucha por el espacio de un carril de doble vía. Ante esto, ¿dónde están los policías de tránsito? ” Hacemos lo que podemos”, responde una policía en el cruce con la av. Ayacucho. En eso, una mujer regordeta cruza la pista y exclama: “Ojalá que con tanta espera se concluya a tiempo esa obra, puro robo es, puro robo es”.

Tren fantasma. La desconfianza de un ayer


Ante esa imagen se contrasta la construcción del tren eléctrico, que viene construyéndose día y noche para que se concluya en el plazo acordado, primeros meses del año próximo año. “Cuando era jovencito eso se estaba construyendo. Ahora, mírame ¡hasta panza tengo! Ojalá que ahora sí lo terminen”, exclama un señor que expresa un cierto desencanto por la larga espera; “pasará lo mismo que el ‘lentopolitano’, todo es robo”, dice aquél hombre que lleva una bolsa de caramelos en las manos.

A pesar de ello, La mayoría de personas se han olvidado del beneficio que traerá el tren eléctrico, y lo único que se percibe es la desconfianza de un ayer y el cansancio de un hoy. “Hay días en que nos quedamos atascados hasta una hora”, comenta el chofer de la línea 73 que a pesar de haber rutas alternativas han decidido seguir con su trayectoria normal y seguir con la congestión. Y ante la pregunta a un turista francés ¿qué opina de Perú? Inmediatamente contesta: “Mucho carro”…

Comunicador Social, amante de la música y los videojuegos.

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